Publicado en ColegioHistoria, el jueves 07 de mayo de 2026

Con profundo pesar, nuestro Colegio despide a Lucas Daniel Potenzeprofesor de Historia de generaciones de estudiantes y exalumno graduado de la promoción 1967, quien fue también primer rector del Colegio Nacional de Ushuaia. Había nacido el 22 de mayo de 1950.

Recibido en la Universidad de Buenos Aires, Potenze volvió a su Colegio como docente y enseñó Historia a los estudiantes de los primeros años a lo largo de muchas camadas. 

Pero su obra e influencia mayor en la educación argentina lleva el nombre de otra ciudad: Ushuaia.

En 1994, cuando un grupo de padres y vecinos de Ushuaia se acercó al CNBA buscando apadrinamiento académico para crear una escuela secundaria de excelencia en el extremo sur del país, el entonces rector Horacio Sanguinetti convocó a Potenze para ponerla en marcha. Así nació, bajo el padrinazgo del Colegio, el Colegio Nacional de Ushuaia, del que Potenze fue su primer rector y al que condujo durante diecisiete años, hasta 2011. 

En palabras de Sanguinetti: "un ex alumno y profesor distinguido, Lucas Potenze, aceptó el desafío de asumir el rectorado" en una ciudad situada a 3000 kilómetros de Buenos Aires, que por entonces vivía un acelerado crecimiento poblacional al calor de la flamante provincialización de Tierra del Fuego. El nuevo colegio adoptó los planes, programas y sistema de ingreso del CNBA, egresó su primera promoción en 1998 y mantiene hasta hoy programas de intercambio académico entre estudiantes y docentes de ambas instituciones.

Compartimos el recuerdo de su colega Federico Lorenz, también docente de Historia en nuestro Colegio. "Una buena persona, y, sobre todo, un profesor de Historia al que siempre quise parecerme. Llegué hasta acá, entre otras cosas, por esa confianza que sabía generar en sus estudiantes, por su generosidad para las recomendaciones, por su respeto incondicional por la curiosidad de sus alumnos. Hizo más llevadero el ritmo exigente del Colegio Nacional de Buenos Aires cuando me tocó ser su alumno, y luego se transformó en un gran amigo y lector, siempre crítico y cariñosamente exigente".

Uno de sus alumnos, Federico Penelas, también lo recuerda así: "Creo que fue el profesor más querido por la mayoría de aquella 6ta División. Un profesor apasionado, muy exigente, muy moderno en su modo de enseñarle historia a adolescentes". "En muchos de nosotros, aun sin dedicarnos a la historia, dejó una marca imborrable como ejemplo de docente y de persona [...] Gracias, profesor, trataré de seguir honrándolo en mis clases de Filosofía."

Acompañamos y compartimos el dolor de su familia, sus amigos, sus colegas docentes y de las generaciones de alumnos del CNBA y de Ushuaia, que hoy lo recuerdan con gratitud.