Publicado en El Colegio en los mediosComunidad, el martes 04 de agosto de 2026

 

Este artículo fue publicado en el suplemento ARQ - Clarín Arquitectura, este martes 4 de agosto de 2026.

Transcripción de la versión impresa (p. 22-27)

 


Un edificio para el movimiento en Puerto Madero

ARQUITECTURA — PROYECTO NACIONAL / POLIDEPORTIVO CNBA

El Colegio Nacional de Buenos Aires inauguró un centro deportivo con una rampa aeróbica exterior que organiza recorridos, terrazas, miradores y canchas frente a la Reserva.

Por Paula Baldo — pbaldo@clarin.com

 

Desde 1914, los alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires (CNBA) desarrollan las actividades de educación física en un predio en Puerto Madero, cedido por el Estado nacional. Sin embargo, la infraestructura disponible era limitada y gran parte de las prácticas quedaba sujeta a las condiciones meteorológicas. Esa realidad cambió completamente con la inauguración de un nuevo complejo deportivo de 12.500 m2 ubicado sobre la avenida de los Inmigrantes, frente a la Reserva Ecológica, que amplía y moderniza las instalaciones de la centenaria institución.

 

La obra desarrollada por la Corporación Antiguo Puerto Madero (CMP) incorpora 3.140 m2 cubiertos y más de 9.360 m2 de espacios exteriores, que incluyen canchas, áreas de encuentro, circulaciones abiertas y sectores parquizados.

 

La intervención también reordena el funcionamiento general del predio, incorpora un acceso institucional por Avenida de los Italianos, un ingreso vehicular por Trinidad Guevara, un área de estacionamiento de 780 m2, la readecuación del playón exterior, mejoras en la cancha de hockey y trabajos de paisajismo.

 

"Para nosotros es un logro histórico. Es el segundo edificio que inaugura el Colegio, después del emblemático edificio de Bolívar 263, construido durante la gestión del rector Juan Nilsen. Estamos muy orgullosos, emocionados y agradecidos con la Corporación", comparte Valeria Bergman, rectora del CNBA, durante la visita de ARQ al flamante edificio.

 

El nuevo centro deportivo se concibe como "un volumen compacto y de fuerte presencia urbana", describe la arquitecta Marcela Suárez, responsable de la Gerencia técnica de CPM. Y destaca la inclusión de la rampa en el lenguaje arquitectónico siendo la gran protagonista en las vistas, desde la ciudad y el río.

 

En efecto, una rampa aeróbica exterior recorre los distintos niveles del volumen y envuelve tres de sus fachadas. Esta cinta continua, de 225 metros lineales y 1,80 metros de ancho, cuya función trasciende la circulatoria: "define la identidad del edificio, articula los espacios exteriores y conduce hasta la terraza, donde se emplaza una cancha de césped sintético", afirma Suárez.

 

Adaptada a la topografía del terreno, la rampa es un espacio más donde los chicos pueden ejercitarse. Resulta un elemento que da carácter a la fachada: se pliega sobre sí misma asumiendo distintos roles a lo largo de su recorrido; es galería, mirador y también espacio de encuentro.

 

Todo eso es posible porque fue diseñada con una pendiente muy suave. Así establece una relación gradual entre la planta baja, los niveles intermedios y la terraza. Al recorrerla, se tienen muy lindas vistas hacia la Reserva Ecológica, también de la cancha cubierta y las demás áreas deportivas exteriores.

 


 

 

Optimizar los recursos

El acceso principal se ubica sobre la avenida de los Italianos, donde un gran frente vidriado conecta el edificio con el bulevar y, más allá, la Reserva. Al ingresar, el edificio se abre en un atrio de gran altura al que balconean las circulaciones.

 

Este espacio funciona como área de encuentro y distribución, vinculado con la cafetería, los sanitarios públicos y los distintos sectores deportivos. Allí, la escalera principal se destaca como una pieza escultórica que incorpora una referencia al color institucional.

 

En planta baja, el edificio alberga una cancha cubierta para básquet, handball y vóley, abastecida con los servicios necesarios para el desarrollo de las actividades: vestuarios, depósitos, administración, consultorio médico y cafetería.

 

Fue diseñada con luz libre y altura reglamentaria para permitir el desarrollo de distintas prácticas deportivas federadas.

 

El solado de madera de guatambú fue diseñado con altos estándares deportivos. Descansa sobre un doble entramado estructural que aporta elasticidad controlada y absorción de impactos. Por debajo del piso se alojan los cableados y conexiones del sistema de audio, las tribunas y el tablero deportivo eléctrico.

 

Suárez explica que desde la dirección de obra priorizaron la contratación de proveedores locales y la elección de productos de fabricación nacional. "Para simplificar la gestión y mantenimiento del edificio a futuro, buscamos materiales de producción nacional que se puedan reemplazar fácilmente, que tuvieran un costo razonable y muy buena calidad", acota.

 

Es el caso de las gradas retráctiles con capacidad para unas 300 personas sentadas, de diseño nacional, sin motorizar y, por lo tanto, de muy bajo mantenimiento. Y de la iluminación de la cancha, que se resolvió con luminarias deportivas de gran altura, de alta eficacia y bajo consumo.

 

En el mismo sentido, el proyecto puso énfasis en la eficiencia en el consumo energético (ya obtuvo la certificación EDGE). Por ejemplo, la cancha cubierta posee ventilación cruzada mediante ventanas banderola motorizadas. Y la climatización está a cargo de un sistema VRV inverter que permite un control eficiente del acondicionamiento térmico en todos los espacios de permanencia y en las áreas deportivas.

 

La obra también cuenta con un sistema de captación de agua de lluvia, que es conducida a un tanque de reserva enterrado para abastecimiento de agua para riego.

 

Los niveles superiores suman un gimnasio abierto visualmente hacia el playón deportivo, vestuarios complementarios y un salón de usos múltiples con terraza propia. Todos estos espacios volcados sobre la fachada sur, que enmarca el amplio playón de canchas exteriores, estableciendo una relación directa entre el edificio y las actividades deportivas a cielo abierto.

 

Esa fachada se organiza en tres franjas que dan cuenta de la función de cada nivel. En la planta baja, un frente más cerrado contiene los accesos a los vestuarios. Por encima, un plano de malla metálica separado de la fachada acompaña el recorrido de la rampa aeróbica, cuyo descanso se ensancha hasta formar una terraza-mirador sobre el playón. Finalmente, el SUM aparece retirado y abierto hacia esa expansión exterior, prolongando su uso y reforzando el vínculo entre los espacios interiores y las canchas exteriores.

 

En la fachada norte, el edificio adopta una expresión más sintética. Allí, el volumen superior parece suspenderse sobre una galería, vinculada con la cancha de hockey. El desnivel entre la explanada del nivel cero y la cancha se resuelve mediante un suave graderío topográfico, ideal para disfrutar del sol con amigos.

 

Como remate del conjunto, la cubierta incorpora una cancha de césped sintético, con un cerramiento perimetral de 5,5 metros de altura y canteros compatibles con las exigencias estructurales del edificio.

 


La obra paso a paso

La infraestructura de Puerto Madero se desarrolló mediante rellenos de tierra ganados al río, lo cual determina que el suelo portante para fundar se encuentre a gran profundidad y deban resolverse las estructuras mediante fundaciones indirectas como son los pilotes. Para este edificio, que alcanza los 10,5 metros de altura, se ejecutaron 165 pilotes de 12 metros de profundidad.

 

Para materializar la cancha cubierta, una estructura de grandes luces (28 m de ancho por 44 de largo), se optó por una estructura de losetas, vigas y columnas premoldeadas de hormigón armado, resuelta mediante 12 vigas de 1,50 metros de altura. "La grilla estructural de este espacio fue montada en el sitio en apenas 30 días", cuenta Suárez. Y se dejó completamente a la vista en el interior.

 

A ese esqueleto estructural que define la volumetría del centro deportivo se le adosan los entrepisos con programas deportivos y de apoyo, en este caso, de hormigón in situ y mampostería, tomando una geometría particular al acompañar la inclinación de Av. de los Italianos.

 

La envolvente del edificio se concibe como un elemento activo dentro del lenguaje arquitectónico, definiendo su carácter a través de dos sistemas de revestimiento metálico.

 

Por un lado, se emplea un revestimiento de trama lineal de bordes redondeados en aluzinc color gris oscuro, material que contiene más de un 15% de componentes reciclados. Su textura regular sin fijaciones a la vista y su tono profundo permiten construir un remate prístino, destacándose como volumen corpóreo que parece flotar sobre la cara norte.

 

El segundo sistema está compuesto por una malla de metal desplegado, que ofrece una percepción monolítica y continua, combinando la transparencia de una membrana con la resistencia estructural del metal. Su trama actúa como filtro solar, modulando la incidencia de la luz y las visuales desde el interior.

 

Esta malla acompaña la rampa perimetral que envuelve el edificio y las expansiones exteriores vinculadas a los principales espacios del Centro, generando un diálogo entre opacidad y transparencia que le da al edificio una presencia cohesiva con su entorno.

 

El edificio incorpora un frente integral de aluminio anodizado con vidriado del tipo DVH, combinando un vidrio exterior Templado Solar Neutro Light de 8 mm, una cámara de aire de 12 mm y un vidrio interior laminado 4+4 incoloro laminado. Este sistema aporta eficiencia térmica, control solar y confort visual, garantizando al mismo tiempo transparencia y resistencia estructural.

 

La nueva infraestructura pone fin a un largo período de incertidumbre para el CNBA, que debió defender su permanencia en esos terrenos cuando el aumento del valor de la tierra los volvió objeto de especulación inmobiliaria.

 

El proceso comenzó a destrabarse en 2018, con la firma de un convenio entre la UBA y la Corporación Puerto Madero (CPM), que permitió avanzar en la ejecución de las obras y en la gestión integral del proyecto. Ese acuerdo incluyó las tramitaciones normativas, el desarrollo del proyecto ejecutivo, la dirección de obra y la posterior puesta en servicio del edificio que se acaba de inaugurar. ■

 

 

 


Ficha técnica — Polideportivo CNBA

Ubicación. Puerto Madero. Año. 2026. Superficie total. 12.500 m2. Desarrollo y financiamiento. Corporación Antiguo Puerto Madero S.A. Proyecto y Dirección. Gerencia técnica CPM (Marcela Suárez, Eduardo Albanese, Daniela Couto, Emiliano Iudicissa, Martina Bolatti, Gabriel Merino, Adrián Kraisman). Constructora. Riva. Asesores. Ingeniería Estructural, Ing. Travaglia (MT Ingenieros Civiles SRL); I. Sanitaria, Estudio Giarini; I. Termomecánica, P&S – Products & Solutions; I. contra Incendios, Intecom Group; I. Corrientes Débiles, Detección de Incendio, Audio y CCTV, Zettalan; Consultor BIM, Matías Zaragüeta, Inubarq.

(Fotos: gentileza CPM / Emmanuel Fernández y Gentileza CPM)